Un mercado para tener en cuenta a la hora de invertir en franquicias

Probablemente cuando los directivos de Singer implementaron lo que sería una de las primeras franquicias, allá por mediados del siglo XIX, jamás imaginaron que ese sistema tendría un auge mundial.

Probablemente cuando los directivos de Singer implementaron lo que sería una de las primeras franquicias, allá por mediados del siglo XIX, jamás imaginaron que ese sistema tendría un auge mundial, y que 150 años después, cientos de miles de locales comerciales e industrias en todo el mundo, adoptarían esta formidable herramienta de crecimiento, como pilar de su estrategia de expansión.

Y menos aún que en un lejano país del Sur, la Argentina, las franquicias comerciales resultarían uno de los pocos sectores que crecieron a ritmo sostenido, tanto en épocas de bonanza como de crisis.

Si bien en nuestro país varias empresas operan desde hace muchos años en este sistema, el auge del mismo es reciente, podría decirse que en el primer lustro de los noventa y en estos últimos diez años, se encuentran las etapas de mayor crecimiento del sector. De todas formas, a pesar de las innegables ventajas del franchising, también sufre -aunque atenuados- los avatares de la economía del país en general.

El sector ha debido desarrollar en nuestro país una gimnasia especial, dado que lo que en otros lugares es presupuesto de la planificación (valor de la moneda, presión tributaria, poder adquisitivo de la población, normativa de habilitaciones), aquí es un interrogante a futuro, que se potencia con los riesgos propios de cada negocio. En otras palabras, cada empresa debe hacer apuestas macro y microeconómicas, de cuyo resultado depende en buena medida, la supervivencia y crecimiento de su negocio.

En un mercado como el de las franquicias comerciales, orientadas en su gran mayoría al comercio minorista y al consumo en general, el estado de ánimo de la sociedad tiene una gran influencia Su predisposición al consumo genera, en cadena, una actitud positiva también hacia la inversión, y este es uno de los indicadores que dejó el último lustro, creando sin dudas un círculo virtuoso donde el público en general –hablando fundamentalmente de clase media baja, media y media alta- cambió positivamente su predisposición al consumo.

Los inversores detectaron este movimiento y salieron a la búsqueda de negocios, encontrando en las franquicias un sistema de expansión que está creciendo sostenidamente, y que les otorga beneficios comerciales que en forma independiente son casi imposibles de alcanzar, minimizando así los riesgos de sus inversiones.

A partir de los diferentes impactos que sufrió recurrentemente la economía argentina en forma cíclica, muchas empresas se reestructuraron, se expandieron y, en algunos casos, mostraron los signos típicos del afianzamiento y de la solidez de las que llegaron para quedarse; y otras, la incapacidad para llevar adelante sus planes de negocio al carecer de las bases suficientes como para sustentar esa expansión.

De todas maneras, el sector ha mostrado la eficiencia del sistema, y la profesionalización y management adquiridos por algunas empresas les ha permitido realizar un mayor volumen de negocios y con mejor performance. Así, se independiza, siquiera en parte, la marcha de las franquicias, de los avatares políticos, económicos y sociales de la Argentina.

Por ello, la “inversión interna” en las empresas debió adecuarse no sólo al crecimiento y a las consecuentes necesidades de cada una de ellas, sino también a una apuesta sobre qué ocurrirá en el corto y mediano plazo, particularmente en materia de poder de gasto de los consumidores, de precios generales de la economía, y de los arriendos en particular –tema especialmente sensible para el sector comercial–.

Paralelamente, la necesidad de asegurar procesos, generar sistemas de calidad y capacitar a los recursos humanos, determinó decisiones políticas hacia dentro que tendrán seguramente consecuencias importantes en la relación entre franquiciantes y franquiciados, así como también ocurrirá lo propio con el aumento de la inversión en marketing, publicidad y sistemas informáticos.

Desde esta óptica, el cuadro general que se advierte en el sector es alentador, en especial para el desarrollo de franquicias, y sin dudas, las expectativas son muy buenas, más allá del contexto general que, por estos tiempos, se muestra con muchos interrogantes.


Fuente: Jorge Daniel Bliman, Director General de Franchising Advisors